J. Rodríguez Marcos | Sevilla
Amé. Es incomprensible como el temor de los árboles.
Ahora estoy extraviado en la luz pero yo sé que amé.
Yo vivía en un ser y su sangre se deslizaba por mis venas y
la música me envolvía y yo mismo era música.
Ahora,
¿quién es ciego en mis ojos?
Unas manos pasaban sobre mi rostro y envejecían dulcemente. ¿Qué
fue existir entre cuerdas y olvidos?
¿Quién fui en los brazos de mi madre, quién fui en mi propio corazón?
Es extraño: solamente he aprendido a desconocer y olvidar. Es extraño:
Todavía el amor
habita en el olvido.
Poema de Antonio Gamoneda incluido en Extravío en la luz (con grabados de Juan Carlos Mestre) y que aparecerá en su próximo libro Canción errónea.
En mayo, Antonio Gamoneda cumplirá 78 años. Y no para de viajar -Viena y Ginebra están entre sus próximas estaciones-. Tampoco ha parado de escribir. Para algo sirven los hoteles. Lo poemas incluidos en Extravío en la luz forman parte de la treintena que lleva escritos desde que, en 2004, reunió toda su poesía en el volumen Esta luz (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores). El conjunto, que todavía no tiene fecha de publicación -"por primera vez en mi vida tengo el título antes que el libro"-, se llamará Canción errónea.
"La vida es un error lleno de cosas maravillosas -la amistad, el amor-, pero un error. Ir de la inexistencia a la inexistencia es un asunto raro, ¿no? Y esto a mí no me parece metafísica. Son hechos".
Y continúa: "Al final te das cuenta de que la vida es un curso preparatorio para la muerte. Uno aprende a convivir con el miedo. Ya que atravesamos un error vamos a atravesarlo de la forma más consciente posible, aprovechando las cosas buenas y luchando contra la injusticia".
¿Quiere eso decir, la eterna pregunta, que la poesía puede cambiar el mundo? "No. La poesía intensifica la conciencia, pero no puede cambiar al mundo. Ésa ha sido una propuesta imaginaria. La poesía tiene que ser subversiva en su lenguaje, no en su contenido. En contenidos no puede competir con un periódico".
En su opinión, hay muy pocos poetas capaces de realizar con altura "la síntesis entre el pensamiento poético y una ideología". Entre ellos, los autores "anónimos y múltiples" del primer cancionero, los letristas del jazz, César Vallejo y el turco Nazim Hikmet, a cuyos Poemas finales (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo) Gamoneda acaba de poner un prólogo en forma de poema.
"Entiendo más de vino que de poesía", dice. "Yo no sé lo que sé hasta que no me lo dicen mis propias palabras". O las palabras de otro.
Estos días relee las Soledades, de Góngora. Lo que no ha vuelto a escribir es crítica de arte, algo a lo que se dedicó durante años: "La crítica es un imposible. ¿Cómo se le cuenta a un ciego qué es el color azul?".